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7 ERRORES A LA HORA DE FIJAR UN PRECIO O PRESUPUESTO

Poner precios dentro del mundo de los servicios profesionales intangibles es una tarea difícil y un reto para cualquiera que se aventure en el Freelancing.

Por eso, en este artículo quiero ayudarte a evitar algunos errores típicos a la hora de fijar los precios de nuestro trabajo.

Creo que de los errores se puede aprender mucho, pero a veces pueden pasar meses sin que te des cuenta de que cometes un error que a la larga te puede pasar factura aunque ahora tú pienses que es buena idea para tu negocio.

Estos 7 errores te pueden ayudar a abrir los ojos para poder ser un freelance rentable y saludable durante muchos años:

1 – Desglosar los presupuestos en pequeñas partidas

Este es un error típico (que yo misma he cometido infinidad de veces) y que muchos profesionales cometen como una forma de justificar su precio final.

En realidad, detallando el precio de cada pequeño elemento o partida del presupuesto lo que consigues es dar al cliente el poder para poner o quitar elementos del proyecto para ajustar el precio final.

Es mejor dar un precio total y centrarse en mostrar al cliente potencial el valor que aportas con tu trabajo.

Eso es lo que va a justificar el precio.

2 – No establecer un sueldo o ponerse un sueldo mísero

Para calcular tus tarifas, tendrás que tener unos objetivos económicos establecidos. Eso lo podemos traducir en tu sueldo mensual.

Tienes que tener sueldo desde el minuto 1. No puedes trabajar y trabajar sin ganar un duro y simplemente cubriendo gastos y pagando autónomos e impuestos.

¿Sino para que te montas un negocio propio?

Y para establecerlo yo te propongo que dejes de pensar como asalariado mileurista y empieces a hacer cálculos de cuánto te costaría vivir la vida que quieres tener de aquí a 2-5 años. ¿2.500€? ¿4.000€?

Saca papel y boli y haz cuentas.

Si no te pones objetivos entonces no pasarás de un sueldo mediocre trabajando 10 horas al día y findes incluidos…

3 – No conocer tu tarifa/hora mínima

Si vendes servicios, vendes tu tiempo. Si no conoces cuál es tu tarifa por hora mínima para ser rentable, entonces estarás poniendo precios a ciegas y, probablemente también estarás perdiendo dinero.

Para ello puedes utilizar mi aplicación gratuita calculadorafreelance.com. De esta manera sabrás al momento cuál es tu precio/hora mínimo y facturación mensual para ser rentable y de la que no debes bajar.

Esto te ayudará también a saber cuándo rechazar un proyecto que tenga un presupuesto demasiado ajustado.

Ojo, digo tarifa mínima porque este sería el coste de tu actividad. Se trata de la base de la que partir a modo de referencia.

Después dependiendo de tu posicionamiento en el mercado, nivel de conocimientos, propuesta de valor etc podrás aumentar tus precios hasta donde tú consideres y tu mercado te permita.

4 – Presupuestar minijobs

Yo he llegado a la conclusión que presupuestar un “minijob” no merece la pena. Por mucho que me digas que es dinero en el bolsillo. No compensa.

Al final, ponerte en marcha para realizar un trabajo ya tiene para ti un coste mínimo fijo en horas de gestión, emails, llamadas, peticiones de cambios (si hablamos de diseño) etc.

Por ejemplo, yo que soy diseñadora ya no presupuesto banners sueltos o tarjetas de visita.

Aunque el trabajo en sí puede parecer rápido de primeras, al final desde que empiezas hasta que terminas pueden pasar varias horas y eso no se puede trasladar al precio final porque el valor que aportas tampoco tiene demasiado impacto en un minitrabajo como para ponerle el precio real que tiene para ti.

Sin embargo, ese mismo trabajo sí lo puedes llevar a cabo dentro de proyectos más grandes.

En definitiva, yo no presupuestaría trabajos pequeños sueltos con precios bajos.

5 – Poner precios demasiado bajos

Por lo general nos da miedo tener precios altos pensando que vamos a espantar clientes pero en realidad, tener precios bajos tiene un efecto peor.

Si tenemos unos precios muy bajos damos la sensación de que nuestro trabajo también es de baja calidad y además atraemos a clientes de los “malos”. Es una cuestión de percepciones.

Sin embargo, cuando nuestros precios son más elevados también el perfil del cliente potencial cambia y empiezas a trabajar con personas que confían más en tu criterio y se quejan menos.

Por supuesto, unos precios altos implican unos servicios de calidad. Céntrate en crear unos servicios Premium para hacer tu mejor trabajo en cada proyecto.

6 – Presupuestar por horas

Muchos profesionales pasan presupuestos indicando el número de horas que van a tardar en realizar el trabajo y su precio/hora. ERROR.

¿Quieres exponerte a que te regateen tu tarifa o las horas que vas a tardar en realizar un trabajo? ¿Y si eres un crack y lo haces en la mitad de tiempo?

Todo el valor que entregas y el impacto que puedes ofrecer a un cliente lo diluyes si tarifas por tu tiempo de dedicación.

Cobra por proyecto (por valor entregado) y no por horas. Hazme caso, yo lo he sufrido.

7 – Negociar tus tarifas

Tus tarifas NUNCA se negocian. No puedes bajar tu tarifa porque un cliente te pida un descuento.

En todo caso puedes reducir los elementos del presupuesto y en consecuencia el precio final.

Vamos al mundo de la telefonía para poner un ejemplo tangible: Si el cliente quiere un “Iphone” pero sólo tiene presupuesto para un “Android”, entonces tú le podrás ofrecer un smartphone acorde a lo que está dispuesto a pagar.

No hay más vuelta de hoja.

Fuente: blog de WEBEMPRESA

Escrito por : LAURA LOPEZ

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